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Se encuentra ubicado en el corazón de la Finca La Victoria, una hacienda cafetera de 500 hectáreas fundada en 1892, a 20 km de Santa Marta y 30 minutos de Minca. Dicha ubicación convierte a este hostal en una posada exclusiva, no sólo por el sinnúmero de actividades que ofrece dentro de esta zona privada, sino por toda la historia que alberga.

Para llegar desde Minca a Casas Viejas, puedes tomar una motocicleta o un jeep que te transportará al hostal en un tiempo de 30 minutos, pero si lo tuyo es la aventura y deseas con ansias conocer la montaña, puedes irte caminando por un trayecto con abundante vegetación y el sonido de la naturaleza, en aproximadamente 2 horas llegarás a tu destino. 

Comodidad e historia en uno de los mejores hostales de América Latina

La naturaleza hace parte de su infraestructura al ser hogar de una variedad de plantas y flores que decoran sus pasillos y terrazas. Sin embargo, esto no es lo único que enamora a sus huéspedes, sino también su minimalismo construido con elementos artesanales. Nidos de la Oropéndola Crestada, un ave que frecuenta la zona, fotografías que resaltan la belleza de la región, como la de los indígenas y datos históricos expuestos en sus paredes, hacen de sus instalaciones un espacio encantador para vivir una experiencia genial en la montaña.

Es un hostal construido sobre las casas de bahareque que hace más de 100 años eran refugio de los trabajadores que recogían el café de la zona. Hoy ha remodelado sus instalaciones para recibir a todo aquel que llega a Santa Marta en busca de aventura, naturaleza, tranquilidad e historia, ofreciendo un nuevo concepto de hostal que lo ha llevado a ganarse el segundo puesto a mejor hostal de América Latina, según el Hostel World. Una plataforma que puntúa a albergues en todo el mundo basados en la opinión de millones de viajeros y aventureros.

Es que este hostal está perfectamente ubicado para que te sientas parte de un entorno natural hermoso, salvaje y místico por toda la cultura e historia que alberga, pues además de ser hogar de los trabajadores que recogían el café en el año 1892, era considerado un sitio sagrado, sus terrazas indígenas eran el punto de encuentro en el que cada domingo muchos habitantes de la zona acudían como un tipo de ritual.

El alojamiento que ofrece Casas Viejas es de otro mundo, muy confortable y con ambiente acogedor, sus habitaciones con camas cubiertas de sábanas blancas y toldos le dan un toque sutil a estos espacios, convirtiéndolos en lugares propicios para brindar tranquilidad y pleno descanso a los huéspedes. El diseño de sus baños es pulcro, te hará sentir pleno al tomar una relajante ducha con agua caliente y te sorprenderás con la vista majestuosa que podrás contemplar en los baños comunitarios ubicados en la parte inferior de las instalaciones, sin duda de las mejores.  

Al hablar de dormitorios, este hostal ofrece opciones para todo tipo de viajeros, camas en dormitorios compartidos de 7,8 y 9 personas, habitaciones privadas con baño compartido o con baño privado y terrazas con vistas increíbles en las que podrás disfrutar de los amaneceres encantadores de la ciudad mística de América.

Si lo que buscas es relajación, puedes disfrutar de estas vistas increíbles desde la piscina, que no sólo te brinda una perspectiva maravillosa del paisaje natural con espeso verde, sino que te sumerge en una atmósfera de tranquilidad y paz con su agua adecuada a una temperatura ideal para disfrutar de las frías tardes en la montaña.

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